Ruta crítica metodológica para el desarrollo territorial rural con identidad cultural

Ruta crítica metodológica para el desarrollo territorial rural con identidad cultural

La respuesta de las políticas de desarrollo rural ante los problemas de pobreza se ha centrado en la preponderancia del rol del mercado frente al «achicamiento» del estado, el crecimiento económico sectorial, el incremento de las políticas asistencialistas y las transferencias condicionadas, y los financiamientos millonarios de la cooperación internacional. En la búsqueda de nuevas respuestas, ha cobrado fuerza el Enfoque Territorial del Desarrollo Rural en la región.

Una de las formas que puede asumir es aquella que incorpora de manera sustantiva la Identidad Cultural (IC). Al respecto, el «Proyecto de Desarrollo Territorial con Identidad Cultural (DTR-IC)» del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP), trabaja en el tema desde el año 2005 en tres distintas fases: inicialmente, en una fase de exploración, a través de estudios de caso. También en una segunda fase de afianzamiento, a partir de la investigación en profundidad y hasta finales de 2011 en una fase de búsqueda de ampliación de la escala de las experiencias territoriales, la masa crítica y la generación de mayores impactos. Actualmente, continúa trabajando para lograr un mayor escalamiento, así como la integración del enfoque de DTR-IC en las políticas públicas y la exploración de posibilidades para estimular un tejido empresarial innovador vinculado con procesos del proyecto.

Sobre la base de estas experiencias, se identificaron tres dimensiones fundamentales para impulsar el DTR-IC: el anclaje territorial, por medio de una masa crítica de experiencias territoriales, la acción pública y las políticas dialogantes, el desarrollo y expansión de capacidades en red. Con los avances logrados en este último punto, el proyecto DTR-IC fue construyendo un sistema de aprendizaje, orientado hacia la expansión de capacidades, que constituye un puente entre las experiencias de DTR-IC y las políticas. Este sistema cuenta, a su vez, con tres ejes: la Ruta Crítica Metodológica (RCM); las Rutas de Aprendizaje, ejecutadas a través de la asociación estratégica con la corporación regional Programa de Capacitación en Desarrollo Rural (PROCASUR) y; los encuentros internacionales, que constituyen espacios de diálogos entre actores distintos.

Un aporte específico del proyecto «Valor IC» al sistema de aprendizaje del DTR-IC es la RCM, la cual se focaliza en la validación del cómo impulsar procesos de DTR-IC. La RCM es una herramienta adaptable a diferentes contextos territoriales. Fue diseñada para ser enriquecida con las nuevas experiencias en DTR-IC, por lo que está en permanente construcción; y es de fácil manejo para los equipos territoriales y los actores locales, de modo que es fácilmente «apropiable». Propone, recopila, sistematiza y analiza la información para que el territorio se «movilice» en torno de sus activos. Proporciona atajos metodológicos que permiten un ahorro del tiempo y una mayor eficiencia. Además, es medible, puesto que proporciona información que permite a los actores locales comprobar los cambios que están ocurriendo en el territorio y sus activos.

La RCM se inició con la definición del territorio, y la conformación y capacitación del equipo territorial. Luego se procedió con la identificación de las iniciativas de valorización de los activos culturales y naturales del territorio, desde la percepción de los actores locales y de visitas in situ.

Con esta información, se formuló una propuesta de estrategia articuladora; que luego fue analizada, ajustada y concertada con los actores locales. En esta etapa, se creó una plataforma público privada, se desarrollaron las líneas de base e indicadores que permitieron medir los cambios en los activos, y se identificaron los talentos locales —sobre todo, los jóvenes— que se involucrarían en el trabajo. Posteriormente, se trabajó en fortalecer y consolidar la estrategia articuladora, a través de incentivos a las innovaciones, a la conformación de coaliciones y a la elaboración de productos comunicacionales movilizadores, e intercambios de experiencias. Finalmente, se consolidó la sistematización que permitió visualizar los cambios en los activos.

Los principales instrumentos de la RCM son los Talleres de inducción y multi actorales, los Mapas de DTR-IC, los laboratorios territoriales (LABTER), las Giras vivenciales en territorios nacionales e internacionales, los productos movilizadores, los concursos, los fondos cofinanciados para la innovación, las agendas consensuadas, y los planes de acción.

A través de la RCM, «Valor IC» alcanzó los siguientes resultados relevantes: contribuyó con la conformación paulatina de coaliciones territoriales en el valle central de Tarija, Bolivia; valle del Colca en Arequipa, Perú; Curahura de Carangas en Oruro, Bolivia; y Entre Ríos en Tarija, Bolivia. Creó estrategias articuladoras de DTR-IC en los mismos territorios; y formó experiencias territoriales sistematizadas, que mostraron que es posible generar ingresos por medio de la IC.

El proyecto propone una posible vía innovadora de carácter operativo y movilizador para promover el escalamiento del enfoque y las estrategias viables de DTR-IC. Esta ha sido validada en siete territorios de cuatro distintos países: tres del proyecto «Valor IC» y cuatro de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que pueden ser replicados en contextos diversos, en tiempos más cortos y con una mayor masa crítica si se impulsan procesos de desarrollo territorial incluyentes. La experiencia constituye un aporte para la ampliación horizontal y vertical del proceso de innovación, que minimiza la dependencia de los factores concretos del contexto, al evidenciar los procesos y los conocimientos necesarios para su ejecución.

Documento IEP - Escalando Innovaciones Rurales