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Desarrollo territorial desde las diversidades y el patrimonio biocultural: ¿Qué aportó el Foro?

Submitted by Claudia Ranaboldo on 11/05/2016 on Desarrollo Territorial con Identidad Cultural

Desarrollo territorial desde las diversidades y el patrimonio biocultural: ¿Qué aportó el Foro?

El contexto del Foro

El Tercer Foro Mundial de Desarrollo Económico Local - DEL (Turín, Italia, 13-16 de octubre de 2015) representa una de las etapas del proceso internacional implementado con el objetivo de facilitar el dialogo sobre políticas e herramientas de DEL e incentivar una visión compartida de buenas prácticas sobre enfoque y aplicaciones.

La tercera edición del Foro se ha puesto en marcha en un momento crucial por la comunidad internacional debiendo confrontarse con la aprobación de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS). Como planteado en la Declaración Final del Foro de Turín, el DEL se presenta como una herramienta fundamental para facilitar la implementación de los ODS puesto que aterrizar en ámbitos locales estos objetivos resulta una medida necesaria para alcanzar el desarrollo sustentable.

El rol del Programa DT-IC/RIMISP

Como ya es conocido, el Programa Desarrollo Territorial con Identidad Cultural (DT-IC) de RIMISP – Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, se involucró a fondo  en el proceso de co-organización del Tercer Foro Mundial DEL en el área temática dedicada a la “Urbanización sostenible, estrategias de desarrollo económico para la creación de una sinergica interacción entre rural y urbano”. En este contexto puso a disposición su propia experiencia decenal con el objetivo de promover el conocimiento y la difusión de buenas prácticas en relación al Desarrollo Territorial con Identidad Cultural (DT-IC) como un motor para una economía innovadora capaz de trascender lo meramente “económico” y abordar la multidimensionalidad planteada en los ODS.

Este particular prisma caracterizó los intercambios, aprendizajes y debates liderados por el Programa DT-IC/RIMISP en el marco del Tercer Foro DEL. Sustancialmente se trató de dos momentos. El primer momento lo constituyó un Recorrido Territorial Pre-Foro Territorios excelentes y creativos, para el país y el planeta: el Piemonte”, realizado en la ciudad de Torino y en el territorio Patrimonio Vitivinícola UNESCO Langhe, Roero y Monferrato del Departamento del Piemonte, con la participación de más de 60 delegados procedentes de 14 países de América Latina, Europa y África, visitando un grupo selecto de  experiencias innovadoras empresariales y del sector público vinculadas al enfoque DT-IC. El segundo momento fue el Panel “Creatividad, Innovación y sostenibilidad: Comprendiendo e impulsando los vínculos urbano-rurales a través de un enfoque de Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural organizado en colaboración con el Dipartimento di Scienze per l’Economia el’Impresa/ Università di Firenze (DISEI/UNIFI), el mismo que contó con la presencia de más de 200 participantes internacionales incluyendo por supuesto a la delegación que tuvo el privilegio de realizar el Recorrido Territorial. En el Panel se contó con autoridades públicas y expertos latinoamericanos y europeos que abordaron la temática desde distintos ángulos complementarios [1].

Los puntos clave de la discusión

Hoy en día una de las preocupaciones a nivel internacional se refiere a las fuertes presiones a las cuales los territorios rurales están sujetos en términos de globalización y uniformación, con la consecuente erosión de su identidad, sostenibilidad y capacidad de resiliencia. Por un lado las áreas rurales están bajo la presión de la homologación de los procesos de producción y la masificación de los productos con los consecuentes impactos negativos en el ambiente y en los contextos sociales y económicos en los que se desenvuelven los agricultores familiares y los pobladores rurales, quizás hoy día menos pobres pero más vulnerables.

Por otro lado existen tensiones en relación con la persistencia de desigualdades y débil inclusión de ciudadanos y territorios rurales que siguen mostrando, en la mayor parte de los países, un desempeño - en los índices de desarrollo - por debajo de sus equivalentes urbanos.

Estamos lejos de asistir a procesos sinérgicos y consistentes de articulación urbano-rural “win-win” que permitan una mejor calidad de vida global a su población y nexos virtuosos entre la ciudad y el campo, sin que la ruralidad sea la eternamente perdedora, y su destino la desaparición.

En la lógica de los nuevos ODS se plantean retos consustanciales a la reversión de estas tendencias, en cuanto a articulación y multidimensionalidad, mutua dependencia de factores diversos, para atacar las barreras estructurales ya no sólo referidas a la pobreza y desigualdad sino al mismo estilo y calidad de vida, los patrones de consumo, las fuentes energéticas, el manejo ambiental, todos temas muy atinentes a los territorios rurales.

En este marco nos preguntamos cuál podía ser el rol que un enfoque como el de Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural puede jugar frente a esta situación y los nuevos desafíos que se plantean.

El Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural puede ser entendido como un proceso de transformación productiva e institucional que, hoy en día, trasciende un espacio rural determinado y es interdependiente de otros territorios rurales y de las ciudades. La transformación productiva se refiere a la articulación sostenible de la economía del territorio a mercados dinámicos, contribuyendo al mismo tiempo a la conservación de los recursos específicos territoriales, materiales e inmateriales. La transformación institucional se refiere a la estimulación y facilitación de la interacción, y la concertación de los actores locales — entre sí y entre ellos — y los agentes externos relevantes, públicos y privados, así como al cambio de las reglas formales e informales que reproducen la exclusión.

Las preguntas clave que surgieron fueron:

a)    ¿Políticas públicas descentralizadoras y autonómicas favorecen la consolidación de espacios de gobernanza ciudadana y coaliciones sociales innovadoras respuetuosas de las diversidades, y de nuevos pactos entre el Estado y la Sociedad Civil?

b)    ¿Cómo se pueden abordar procesos de inclusión social y productiva en una lógica que supere la sectorialidad y apueste a un desarrollo territorial rural que salvaguarde las identidades y muestre caminos para procesos de paz?

c)    ¿El patrimonio cultural rural puede convertirse en un promotor de procesos de desarrollo territorial inclusivos de las comunidades locales y en un facilitador de la articulación urbano-rural?

d)    ¿De qué manera los productos de origen pueden ser un instrumento para fortalecer los sistemas agro-alimentarios locales y activar círculos virtuosos orientados a la conservación y reproducción de los recursos naturales y culturales territoriales, y a su vez contribuir a nuevos acercamientos entre ciudadanos consumidores y ciudadanos productores?

e)    ¿Qué puede aportar el enfoque de Desarrollo Territorial Rural con Identidad Cultural a un contexto que exige nuevos desafíos y nuevos tipos de articulaciones, pensamientos y acciones individuales y colectivas?

Algunos de los mensajes del Foro DEL  

Las diversidades como base de desarrollo territorial y nuevos pactos para el bien común.

El primer mensaje fuerte y claro que llegó del Foro es que no hay desarrollo local posible sin la diversidad: por supuesto diversidad de género, étnica, generacional pero también diversidad de los sectores públicos que sean capaces de coordinarse e impulsar sinérgicamente nuevas políticas inclusivas y transformadoras; diversidad de empresas privadas que innoven y actúen no sólo para su propio beneficio financiero sino en una lógica más amplia de sostenibilidad; diversidad de los sistemas locales de producción que implica también nuevas relaciones productores/consumidores; diversidad de ciudadanos que influyen desde las múltiples formas de la sociedad civil. Lejos de ser un “lastre” como se pensaba en anteriores “modelos” de desarrollo, hoy en día las diversidades – en toda su complejidad y dinamismo – representan un valor y un derecho individual y colectivo, y exigen nuevos pactos para alcanzar el bien común.

Políticas públicas multinivel, deudas pendientes.

Se mostró una deuda pendiente en las políticas públicas en relación con procesos de desarrollo territorial, en particular de aquellos vinculados a la valorización de las diversidades y el patrimonio biocultural. Una deuda que no se puede limitar sólo a la necesaria (y a menudo incumplida) articulación intersectorial horizontal y vertical. Esta deuda plantea por lo menos tres desafíos: (I) construir una visión integral e inclusiva del desarrollo desde los propios territorios con procesos de toma de decisiones locales que deben ir mucho más allá de las “consultas rituales” a los actores; (ii) enfrentar las relaciones de poder intra y extra territoriales para promover inclusión de mujeres, jóvenes, afro descendientes, pueblos indígenas, pobladores rurales y otros sectores que son víctimas de desigualdades y pobreza; (iii) vincular estrechamente la dimensión económica a un bienestar equitativo y sostenible que se traduce en una mejor calidad de vida. Ahora bien, como las grandes transformaciones no se realizan sin escalamiento, es fundamental que hayan correas de transmisión entre las políticas territoriales y las nacionales, sin las cuales el riesgo es promover desarrollos locales, auto centrados, aislados y de carácter micro. Se enfatizó que la idea no era volver a “lo pequeño es hermoso” sino todo lo contrario, dotar – al mismo tiempo - de “raíces” (pertenencia, adecuación, reconocimiento) y “alas” (proyección, ampliación, impacto) a las propuestas territoriales.   

Conflictos y recuperación de las identidades contribuyendo  a la construcción de paz.

En áreas altamente conflictivas, como es el caso de las zonas rurales de Colombia involucradas en el camino hacia el proceso de paz, pero también de múltiples escenarios europeos y mundiales que hoy en día muestran altísimos niveles de enfrentamientos, el enfoque territorial puede ser un medio a través del cual las comunidades recuperen la narración del territorio a través del reconocimiento y valorización de su propia identidad bio-cultural. Es posible devolver dignidad de existencia a poblaciones frágiles que, desde la vinculación y el arraigo a su propia cultura material e inmaterial, re-construyan procesos de desarrollo autónomo, superando la fragmentación y aislamiento de sus tejidos territoriales y sociales.

Productos de origen inmersos en los Sistemas Locales de Producción.

La valorización de los productos de origen puede ser un instrumento para el fortalecimiento de procesos de desarrollo territorial que crean valor adjunto si se logra transitar desde una lógica focalizada en una cadena hacia la lógica de un Sistema Local de Producción. Los productos basan su sello distintivo en las características del territorio y los productores locales son los que crean el importante nexo entre productos y recursos locales, creando al mismo tiempo su propia identidad. Los Sistemas Locales de Producción se rigen en tres características fundamentales: i) la especificidad de los recursos naturales y antrópicos en los cuales se basa la calidad; ii) la historia y tradición del territorio a través de reglas de producción y consumo compartidas; iii) la dimensión colectiva que asume la especificidad del producto no apropiable como marca de una única empresa. Estos sistemas se pueden plasmar en nuevos modelos de empresa capaces de pensar al territorio como factor de ventaja competitiva y en condición de enfrentar las dificultades de los pequeños productores a través de servicios de tipo comunitario, canalizando un mayor porcentaje de transferencia de valor a los productores, y facilitando al mismo tiempo procesos de empoderamiento y agencia local.

El patrimonio biocultural, entre la erosión y la valorización.

Hoy en día el cambio climático pero también los movimientos poblacionales y la urbanización, desafían de manera contundente las dinámicas de conservación y reproducción del patrimonio bio-cultural así como su capacidad de resiliencia.  El desarrollo territorial se convierte en una herramienta clave para que se conserven los procesos de co-evolución entre recursos naturales y patrimonio cultural identitario, y se los ponga a disposición de un desarrollo más equilibrado e inclusivo. 

Estas reflexiones serán complementadas en los próximos Boletines BioCulTú por las contribuciones de otros participantes en el Foro y también por ejemplos de iniciativas que se han puesto en juego en el proceso Post Foro, como a demostrar que estos espacios de debate y encuentro pueden generar nuevas dinámicas y enriquecimientos de carácter muy pragmático en distintos ámbitos de la realidad.

 


[1] En orden de intervención: Silvia Scaramuzzi. Docente e investigadora, Dipartimento di Scienze per l’Economia e l’Impresa (DISEI)/Università di Firenze (UNIFI); Hugo Siles. Ministro de Autonomías del Estado Plurinacional de Bolivia; Mariana Escobar. Sub Directora General, Departamento para la Prosperidad Social (DPS) del Gobierno de Colombia; Susan Millar.  Presidenta, International Council on Monuments and Sites (ICOMOS); Esteban Gallego Restrepo, Gerente del Plan de Mejoramiento Alimentario y Nutricional de Antioquia (MANA), Gobernación de Antioquia, Colombia; Giovanni Belletti. Docente e investigador, DISEI/UNIFI; Jean Paul Lacoste. Representante de la Fundación Ford para el Área Andina y el Cono Sur; Claudia Ranaboldo. Investigadora Principal de RIMISP.