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Territorios bioculturales y su resiliencia al cambio climático: aprendizajes desde Bolivia

Publicado por Roberto Daza 31/07/2018 sobre Diversidad biocultural

Territorios bioculturales y su resiliencia al cambio climático: aprendizajes desde Bolivia

"Guía comunitario, Toro Toro".


Los municipios de los andes bolivianos se caracterizan por sus importantes activos naturales y culturales, expresados en alta biodiversidad y presencia significativa de poblaciones originarias e indígenas. Paradójicamente, la riqueza intrínseca de estos territorios bioculturales, no se expresa en la situación de pobreza de sus habitantes. Para saldar esta brecha, desde 2009, el Estado de Bolivia con el apoyo de la Cooperación Suiza desarrolla el proyecto “Biocultura y Cambio Climático”. 

El espíritu central de Biocultura se inspira propiciar un encuentro, un espacio de reflexión para entender y mejorar nuestra capacidad individual y colectiva; estas capacidades resultan de un diálogo de saberes y tecnologías ancestrales con el conocimiento científico contemporáneo y nace con la finalidad de conservar los ecosistemas alto-andinos para el “Vivir Bien[1]” de las comunidades campesinas e indígenas.

Durante una primera fase (2010-2014), el esfuerzo se concentró en el desarrollo de un modelo que permitiera encarar una gestión territorial integral que considere la gobernabilidad del territorio, la conservación de ecosistemas, el desarrollo económico y la revalorización cultural. Este  modelo, estructurado en los cuatro componentes mencionados, fue  validado en más de treinta municipios del país y en cada una de sus intervenciones se adecuó al contexto de cada territorio alrededor de temáticas articuladoras como la gestión de cuencas, el manejo de praderas alto-andinas, sistemas silvopastoriles e incluso turismo.

De aquí en adelante, en una segunda fase, uno de los grandes objetivos fue lograr la institucionalización del modelo territorial enfocado a la gestión del cambio climático. Reuniendo así a la sociedad civil y a las instituciones estatales, de forma que estas iniciativas de fortalecimiento de las capacidades de adaptación tengan la apropiación local y  puedan reproducirse y adoptarse a mayor escala con recursos públicos.

"Comida tradicional Umajalanta, Torotoro"

Así, surgieron importantes ejemplos como Yunchará en el sur del país, donde a partir de la reintroducción de llamas, se contribuyó a reducir el impacto de la ganadería en la frágil pradera nativa de la Reserva Biológica Cordillera de Sama (Sitio RAMSAR), generando ingresos por la venta de carne y lana. Paralelamente, se motivó el liderazgo de sus habitantes y se apoyaron iniciativas que movilizaron y fortalecieron a las mujeres y a sus comunidades con emprendimientos, dedicados al tratamiento y transformación  de la carne de llama y la elaboración de prendas de vestir con la fibra extraída. Un claro ejemplo de diversificación de la producción.

Torotoro, que hoy en día se caracteriza por ser un referente del “Turismo Biocultural”,  desarrolló este modelo territorial aplicado al turismo del Parque Nacional del mismo nombre, cuya oferta  pudo ser reorientada, al menos parcialmente, hacia un turismo vivencial con calidad y calidez ofreciendo a sus visitantes, exuberantes paisajes geológicos y riqueza paleontológica, relacionada a la cultura local reflejada en sus ritos, música, tejidos y gastronomía administrados de manera eficiente por jóvenes guías y emprendedores en un contexto de coordinación fluida con el gobierno municipal. Esto, sumado a la revalorización de la agro-biodiversidad y la conservación de sus recursos genéticos como fuente de seguridad alimentaria, hacen de Torotoro, uno de los mejores ejemplos de implementación del modelo del Vivir Bien.

"Guía comunitario, Toro Toro"

El modelo desarrollado, que funciona bajo la premisa de “pensar a partir de lo que tenemos y no de lo que nos hace falta”; reconoce los  activos y fortalezas, explorando estrategias de resiliencia comunitaria con involucramiento de las comunidades locales, motivando el liderazgo. Estas experiencias brindaron un importante insumo práctico para el desarrollo conceptual de normativa nacional (Ley Marco de la Madre Tierra y Ley del Sistema Integral de Planificación) que demostraron su aplicabilidad en la gestión de sistemas territoriales complejos, que es donde se hace evidente el aporte instrumental a la gestión del cambio climático. 

El establecimiento de territorios bioculturales resilientes al cambio climático es una meta trascendental. En este marco, los aprendizajes desarrollados por Biocultura en Bolivia, muestran evidencia de la importancia de la gestión territorial integral en la adaptación. De igual manera, las herramientas operativas que son el resultado de un profundo análisis conceptual representan un significativo aporte en la gestión del cambio climático. Actualmente existe una mayor comprensión del cambio climático y los desafíos que plantea en los actores territoriales, el desafío es que las acciones de respuesta sean desarrolladas manteniendo el análisis integral que promueva articulación, genere concurrencias con otros actores y genere efectos sinérgicos.

 

 

 

Este es un espacio libre e independiente de expresión. Las ideas y opiniones del autor aquí publicadas no reflejan necesariamente el punto de vista de la Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios ni comprometen su pensamiento.


[1] Vivir Bien es el paradigma del Estado boliviano, que busca el disfrute de los bienes materiales en armonía y complementariedad con la Madre Tierra.