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Mercados Inclusivos y RIMISP fortalecen la construcción de Redes, alianzas y sistemas de gobernanza territorial

Publicado por Rafael Lindemann 31/07/2018 sobre Diversidad biocultural

Mercados Inclusivos y RIMISP fortalecen la construcción de Redes, alianzas y sistemas de gobernanza territorial

Artículo publicado por Mercados Inclusivos.

Las redes, las alianzas y los sistemas de gobernanza territorial son los tejidos que sostienen procesos de desarrollo en el tiempo. Es inconcebible pensar en procesos exitosos de desarrollo que carezcan de dichos tejidos. El éxito e impacto sostenible de las redes, alianzas y mecanismos de gobernanza territorial dependen de su dinamismo y resiliencia. Las redes que perduran en el tiempo lo hacen porque las partes implicadas reciben beneficios diversos que dan sentido a las alianzas que se van tejiendo. Impulsar o fortalecer redes puede convertirse en una estrategia de alto impacto a bajo costo si se consolidan procesos con inclusión social que no dependan de recursos externos no rembolsables (como son los recursos de la cooperación internacional).

¿Porque tiene sentido apostar al fortalecimiento de redes como un medio para impulsar, sostener y ampliar procesos de desarrollo inclusivo en Bolivia?

 
Es indudable que Bolivia - así como muchos países de América Latina – ha vivido transformaciones estructurales de gran importancia en esta última década. La mayor capacidad adquisitiva de la sociedad boliviana su mayor conectividad vial y comunicacional brindan nuevas oportunidades que eran impensables anteriormente. En el punteo que sigue se proveen datos respecto a las transformaciones estructurales que dan pautas respecto a la apuesta de trabajar en la facilitación de redes y alianzas.
- La cooperación internacional (CI) tiene siempre menos importancia en la economía del país: las donaciones de la CI pasaron de financiar 20% de la inversión pública boliviana en el 2003 al 5,2% en el 2012 (Fundación Jubileo, 2014).
- La creciente clase media en el país: del 31% de la población era considerada clase media en 1999 y en el 2013, el 56% de la población fue considerada clase media (PNUD, 2016).
- La mayor articulación y conectividad urbano rural: Bolivia se ha dotado de 13.000 km lineales de carreteras modernas entre 2006 y el 2016, más del doble de lo tenía el país a fines de 2005[1].
- La mayor conectividad comunicacional: El 93% de la población mayor de 14 años tiene celulares y el 42% tiene computadora, mientras que el 67,5% de la población de Bolivia es usuario de internet (Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación, 2016). 
En suma: vivimos en un país con menos apoyo externo, en el que más gente tiene recursos para viajar a territorios y comprar productos que elaboran/transforman emprendedores rurales que se comunican y se promocionan mediante dispositivos electrónicos y redes sociales. Asimismo, la reducción de costos y tiempos implicados en el traslado de bienes y personas facilita y potencia la articulación urbano-rural. Si bien existen segmentos de la sociedad boliviana donde hay una demanda emergente de productos y servicios portadores de la identidad cultural asociada a territorios rurales; el turismo interno y el intercambio entre productores-artesanos-emprendedores y consumidores urbanos sigue siendo incipiente. Es evidente que Bolivia carece de una “cultura turística”: según un estudio del turismo interno en Bolivia (Viceministerio de turismo, 2011), solamente un 27% de las personas que viajan en Bolivia lo hacen por “vacaciones, ocio y relajamiento” de este porcentaje menos del 1% acudió a un agente turístico o viajó a través de un paquete turístico.
El sector público ha desarrollado iniciativas interesantes para aumentar el flujo turístico interno en Bolivia:  
- Creación de la Empresa Estatal de Turismo – BOLTUR
- Programa “Unidos por el turismo” del Viceministerio de Turismo de Bolivia
- Crédito de turismo del Banco Unión para funcionarios públicos asalariados.
Sin embargo, estos esfuerzos no han alcanzado los resultados esperados porque no se ha trabajado de forma articulada, bajo una lógica de conformación de alianzas, redes y mecanismos de gobernanza territorial que dinamizan el sector del turismo y el mercado interno. Por otro lado, en esta última década han surgido interesantes espacios y mecanismos que acercan consumidores con productores-emprendedores de base territorial, sin embargo, los volúmenes que se mueven en dichos canales siguen siendo marginales y descuidados por la política pública. Solamente el 3% de las compras públicas institucionales en Bolivia son adjudicadas por la Agricultura Familiar (RIMISP, AVSF 2014). Por otro lado, en la ciudad de La Paz, existe un solo mercado campesino donde se asegura el origen de los productos comercializados.

¿Cómo incidir en el impulso/fortalecimiento de redes, alianzas y mecanismos de gobernanza territorial que resultan en un beneficio amplio e inclusivo?

En el marco del Proyecto Mercados Inclusivos, el RIMISP está diseñando intervenciones que buscan facilitar redes y alianzas (nuevas y existentes) que facilitan la comercialización de bienes y servicios con identidad cultural. La propuesta se basa en dos enfoques conceptuales muy distintos: DSMI (Desarrollo de Sistemas de Mercados Inclusivos) y el enfoque de Desarrollo Territorial con Identidad Cultural (DT-IC).
 
Una hipótesis de trabajo del enfoque DSMI es que cualquier innovación y acción que se proponga implementar debe ir acompañada de una estrategia de sostenibilidad que tenga absoluta claridad de “quien la asume y quien la paga”. Por ejemplo, no es suficiente proponer la promoción de destinos turísticos nacionales, más bien es necesario diseñar un mecanismo mediante el cual la función de promoción perdure en el tiempo a través de incentivos inteligentes que favorezcan a todos los actores.
 
Por otro lado, la hipótesis de trabajo del enfoque DT-IC es que la identidad cultural se puede convertir en un motor de desarrollo si se articulan, potencian y consensuan iniciativas y procesos que ponen en valor los diversos patrimonios tangibles e intangibles de los territorios. Bajo estos dos enfoques, el RIMISP ha desarrollado una serie de intervenciones a ser trabajadas en el marco del Proyecto Mercados Inclusivos de la Cooperación Suiza (COSUDE) y Sueca (SIDA) en Bolivia.
 
1. Ampliación de la Plataforma Agrobolsas Surtidas (PAS) y puesta en marcha de su estrategia de sostenibilidad.
2. Consolidación del Mercado Campesino Zenobio López (GAMLP): Generación de un mercado campesino modelo que tenga diversas zonas y servicios.
3. Desarrollo territorial sostenible, inclusivo y saludable en Tiwanacu: Instalación un espacio de puesta en valor y venta del Patrimonio Agroalimentario del territorio en el museo de Tiwanacu, aumentando los ingresos de emprendedores del territorio e incidiendo en patrones de consumo local.
4. Escalamiento estrategia de comercialización de rutas turísticas en territorios rurales mediante la Cámara Nacional de Tour Operadoras (CANOTUR) y el Banco Unión: dinamización de 15 rutas turísticas de 7 departamentos del país.
5. Promoción de paquetes turísticos para turismo nacional: estudiantes del a Universidad Católica proveen material audiovisual al sitio web de la Organización de Gestión de Destino (OGD) que a su vez comercializa paquetes turísticos virtualmente.
6. Instalación de servicios de diferenciación territorial: consolidación de una cartera de servicios a ser “vendidos” a diversas instancias (viceministerio de turismo, GAMs entre otros).
 
 
 
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