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VivoCuenca, un instrumento de gestión territorial a partir de la valorización del patrimonio biológico y cultural

Publicado por Andrés Betancourth López 02/10/2018 sobre Diversidad biocultural

VivoCuenca, un instrumento de gestión territorial a partir  de la valorización del patrimonio biológico y cultural

La cuenca del río Chinchiná, con 105 mil hectáreas de extensión, es un escenario ideal para el entendimiento de los diversos intereses y de los conflictos ambientales que se pueden generar en un territorio, pues alberga el 60% de la población del departamento de Caldas (que es al mismo tiempo la población con mayor ingreso y niveles de consumo promedio), contiene parte importante del Paisaje Cultural Cafetero reconocido por UNESCO, soporta una importante proporción del café de mayor productividad y nivel de tecnificación del país y una significativa área en actividad ganadera, además de tener generación de energía hidroeléctrica y actividades mineras.

El territorio de la cuenca se ve afectado constantemente por eventos asociados a fenómenos climáticos, poniendo en evidencia la fragilidad ambiental de las montañas andinas y la vulnerabilidad de sus pobladores. Justo por las serias afectaciones de los años 2010 y 2011, varias entidades de carácter público y privado unieron sus esfuerzos alrededor de la necesidad de recuperar la cuenca y hacer más resilientes a sus habitantes y sus actividades.

Fue así como en mayo del año 2012 se motivó la suscripción de un Acuerdo de Voluntades en el que confluyeron los intereses de 23 instituciones, quienes de manera conjunta diseñaron el planteamiento estratégico de “Pactos por la cuenca Chinchiná”, a partir de tres ejes estratégicos: inclusión, conservación y crecimiento; cuyos propósitos se estructuraban sobre tres ejes de acción: gestión del conocimiento, acción colectiva y gobernanza y políticas. Un aspecto relevante del acuerdo fue el planteamiento de una visión a 50 años, realizable y verificable en planes de 5 años.

Como resultados del primer plan, cumplido al año 2017, se ejecutaron 15 convenios interinstitucionales, se formularon agendas intersectoriales, se realizaron  cinco intercambios internacionales y se consiguió una inversión alrededor de los 2,5 millones de dólares, que entre otras cosas, ha servido para incrementar al menos en 2000 hectáreas la superficie dedicada a conservación.

Como principal instrumento para el segundo período de gestión se constituyó el Fondo de Agua VivoCuenca, como un mecanismo que facilita la confluencia de propósitos comunes, recursos financieros, técnicos y operativos, con aportes iniciales de la autoridad ambiental territorial y las empresas de servicios públicos: Aguas de Manizales, EMAS y CHEC.

VivoCuenca, en línea con los propósitos fundacionales del Acuerdo de mayo de 2012, se plantea tres propósitos principales:

- La consolidación y gestión de la infraestructura verde de la cuenca y su provisión de servicios ambientales;

- El diseño e implementación de instrumentos financieros como los esquemas de pago por servicios ambientales;

- El fortalecimiento de las instancias y mecanismos de articulación de actores y sectores.

Recientemente, VivoCuenca se ha articulado con la Plataforma de Diversidad Biocultural y Territorios, no solo por la confluencia de intereses en la promoción del desarrollo territorial, sino además por la importancia que se le otorga a la identificación y valorización del patrimonio biocultural y la relación indivisible entre la dotación natural del territorio y las expresiones culturales del mismo, que se determinan e influencian, y construyen conceptos fundamentales para la conservación, como es la concepción de paisaje.

Estos abordajes, los logros de los primeros años de gestión y las proyecciones de mediano y largo plazo, le valieron a VivoCuenca el reconocimiento BIBO 2018 como Mejor Práctica Ambiental en Colombia, lo cual alienta aún más los propósitos de relacionamiento con la Plataforma y el interés en darle cada vez más valor a los elementos de identidad del territorio, que están tanto en las montañas y ríos como en las personas, sus prácticas culturales y sus expectativas de desarrollo en el futuro.

Escrito en colaboración con Olga Janeth Galindo Ruiz.


Este es un espacio libre e independiente de expresión. Las ideas y opiniones del autor aquí publicadas no reflejan necesariamente el punto de vista de la Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios ni comprometen su pensamiento.