Slow Food<br /> América Latina

Slow Food
América Latina

Slow Food<br /> América Latina

Slow Food es una asociación internacional cuyo objetivo es facilitar el acceso a una alimentación buena, limpia y justa: “buena”, es decir, vinculada a la esfera sensorial y cultural; “limpia”, o sea, que la producción y consumo de alimentos no dañen el ambiente o la salud de los productores; y “justa”, en la medida en que ofrezca a los consumidores precios accesibles y a los productores unas rentas justas.

Para lograr este objetivo Slow Food está comprometido con la salvaguardia y la valorización de los alimentos locales, de las técnicas de producción tradicionales, de los conocimientos ancestrales consolidados en el tiempo; con la defensa de la biodiversidad alimentaria; con la protección de locales gastronómicos y de convivencia que, por su valor histórico, artístico y social, forman parte del patrimonio cultural del territorio. Este trabajo adquiere un sentido práctico y esencial una vez que la gastronomía tradicional y la producción sostenible de alimentos crean oportunidades económicas para los diversos actores del territorio.

Para la Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios el acercamiento a la gastronomía es parte de su propuesta más amplia, y coherente con los puentes que se pueden construir tanto hacia la seguridad alimentaria como hacia el desarrollo territorial. De hecho la valorización de los alimentos locales de calidad es parte de un proceso más amplio de valorización de la diversidad biocultural para el desarrollo territorial.

Los ejes comunes a Slow Food y la Plataforma, como identidad, diversidad biocultural, territorio, desarrollo sostenible e inclusión, son temáticas centrales de discusión en el escenario internacional actual, sobre todo en América Latina. Por eso se ha considerado más que oportuno unir las acciones y las redes de contacto para incidir en la acción pública en múltiples esferas (gubernamentales, académicas, de la sociedad civil) y niveles (territoriales, nacionales, regionales, internacionales) así como para fortalecer los efectos económicos, sociales y ambientales de los procesos de valorización del patrimonio alimentario local.

A partir del 2011 Slow Food ha decidido profundizar y ampliar sus iniciativas en América Latina decidiendo tener una oficina permanente y una coordinadora en el continente, para consolidar sus redes de activistas del movimiento y buscar relaciones directas con nuevos socios. En base a esta visión se motiva la adhesión de Slow Food América Latina a la Plataforma, en el marco de la cual ha desarrollado y sigue planteando inciativas bilaterales y multilaterales con los miembros fundadores y sus redes de aliados en diferentes Países latinoamericanos y no solamente.