Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios

COLOMBIA - Aprendizaje territorial en el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia

16/12/2017 | Expansión de Capacidades

COLOMBIA - Aprendizaje territorial en el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia

Manizales – Del 27 de noviembre al 1 de diciembre 2017 se llevó a cabo el curso de formación “Valorización del patrimonio biocultural y resiliencia para el desarrollo territorial sostenible”, organizado por la Universidad de Caldas a través de la Vicerrectoría de Proyección, el Centro Internacional de Formación de la Organización Internacional del Trabajo (CIF-OIT) y el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (Rimisp) a través del Grupo de Trabajo Diversidad Biocultural y Territorios. 

El curso se realizó con el objetivo de proponer un análisis de los procesos territoriales que buscan potenciar la capacidad de resiliencia, impulsar dinámicas territoriales virtuosas para la lucha contra la pobreza y la desigualdad, la inclusión social, la creación de empleo decente, la gestión ambiental sostenible y la reducción del riesgo de desastres a partir del reconocimiento, conservación y puesta en valor de la riqueza natural y cultural de los territorios. El mismo se desarrolló alrededor de tres ejes temáticos centrales i) la valorización y conservación del patrimonio biocultural; ii) la agricultura familiar, circuitos cortos y turismo; iii) la resiliencia de los territorios, conflictos socio-ambientales y manejo del riesgo con un énfasis transversal en el enfoque de género y trabajo decente.

Las sesiones académicas, que contaron con la participación de expertos nacionales e internacionales, fueron enriquecidas por dos días de trabajo de campo, durante los cuales se realizaron visitas de estudio en dos territorios del Departamento de Caldas pertenecientes al Paisaje Cultural Cafetero: el Alto y Bajo Occidente del Departamento de Caldas y la Ruta del Cóndor, que se desarrolla en el área aledaña del Parque Nacional Natural Los Nevados.

La primera visita de estudio (en el Alto y Bajo Occidente del Departamento de Caldas) se realizó en los municipios de Supía, Riosucio y Anserma. A lo largo de la visita se analizaron las características e implicaciones de la producción y comercialización de dos de los productos más representativos del territorio - el café y la panela – entrando en contacto con experiencias de distinta naturaleza (centros de investigación, asociociaciones, pequeños emprendimientos privados y organizaciones indígenas), analizando las diferentes formas de inclusión en el mercado y las estrategias de valorización del paisaje a partir de su riqueza biocultural, la misma que se extiende más allá de la producción de estos dos importantes productos.

En este contexto, emergió el papel fundamental que la Universidad de Caldas desempeña en el desarrollo sostenible del territorio y en el estímulo de dinámicas virtuosas, resilientes y sostenibles a través de una propuesta de territorialización de la educación superior cuyo objetivo es extender la oferta académica a los habitantes de las zonas rurales del departamento para que la educación sea menos exclusiva y mayormente accessible y compatible con las exigencias del campo. En este marco, se visitó el Centro de investigación, innovación y tecnología al sector panelero “Bekdau” (que en la lengua indígena Emberá Chamí significa "panela), que colabora con la Universidad de Caldas en respaldar y mejorar la actividad de producción panelera en la región a través de actividades de asistencia técnica, investigación aplicada y diseminación de conocimientos. Un resultado importante de su trabajo de los últimos años está representado por el libro "Panela, una tradición", resultado de un proyecto de la Vicerrectoría de Proyección de la Universidad de Caldas, el Centro Bekdau y la Universidad Autónoma de Manizales[1] cuyo objetivo principal es valorizar y visibilizar las propiedades y las númerosas posibilidades de utilizo de uno de los productos más emblemáticos del territorio[2]

Durante la visita se realizó un encuentro con dos productores locales de panela,  afiliados al centro de investigaciónDoña Gloria Elvía Valencia Ayala, productora de panela afrocolombiana del municipio de Supía y Don Omar José Tapasco Andíca, productor de panela indígena de la etnía Emberá Chami del Resguardo Indígena de San Lorenzo. Ambos, que se desempeñan en una producción de tipo familiar, están invirtiendo en la innovación productiva de la panela, ampliando su producción a través de mejoras en la tecnología y control de plagas y diversificando los canales de comercialización.

La segunda parte del día fue dedicada a la visita del Resguardo Indígena de San Lorenzo, ubicado en el municipio de Riosucio, poblado por la etnía Emberá Chami. El Segundo Gobernador del Resguardo, el Señor José Jairo Tapasco, dio la bienvenida al grupo de participantes, compartiendo la historia, la forma de organización y el funcionamiento del Resguardo, que representa un ejemplo de gobernanza territorial indígena, volcada al rescate y mantenimiento de las tradiciones y la valorización de su riqueza biocultural. Se tuvo la posibilidad de intercambiar con tres diferentes “almas” del resguardo: i) la Asociación de Pequeños Productores de Café Asprocafé Ingrumá, que trabaja desde 1992 por medio de programas enfocados en mejorar la productividad de las fincas, recuperar, conservar y proteger el medio ambiente, contribuir en la satisfacción de las necesidades básicas y busca que la organización de los productores de café se consolide, fortalezca y permanezca en la región. La asociación está adscrita al Comercio Justo y está conformada por 1400 familias, de las cuales 200 se dedican a la producción de café orgánico; ii) la Aldea Sol de los Andes, organización de eco-turismo que ha articulado una oferta turística integrada que combina la visita del territorio del Resguardo Indígena y la puesta en valor de sus recursos naturales y tradiciones culturales con la promoción de una alimentación saludable a través de una producción orgánica en el respeto del medio-ambiente; iii) el Cuerpo de Bomberos Indígenas de Riosucio, conformado por bomberos del Resguardo Indígena de San Lorenzo y especializado en el enfrentamiento de incendios forestales de alta montaña. Se ha destacado a nivel nacional e internacional por su capacidad de prevención, manejo del riesgo y técnicas de enfrentamiento de las emergencias obteniendo un número elevado de reconocimientos y entrando a formar parte de la Fuerza de Tarea Elite de los Bomberos de Colombia. 

El día terminó con la visita de dos experiencia de producción y comercialización de café orgánico, ambas del municipio de Anserma; la primera de naturaleza asociativa y la segunda de carácter empresarial, lo cual permitió analizar y profundizar distintas modalidades de organización alrededor de la producción y venta de un producto emblemático tan importante para el territorio. De un lado, se tuvo la oportunidad de dialogar con el Señor José Hernando Rincón, presidente de la asociación de productores de pequeña escala ANZEAS.  

ANZEAS trabaja desde hace más de 10 años en el territorio del bajo occidente caldense y está compuesta por 23 familias asociadas que se dedican a la producción orgánica del café y a su valorización como uno de los vectores más importantes de la identidad y cultura del territorio y sus habitantes. Los últimos años han sido dedicados a la diferenciación de los productos comercializados, a través de la elaboración de café con sabores (por ejemplo café con sabor a panela o a chocolate) y la venta de galletas. Además, uno de los objetivos de la asociación es revertir una de las tendencias más comunes que se están verificando en el campo colombiano, el éxodo rural y el envejecimiento de la población que trabaja en el campo, a través de la difusión de la cultura de producción orgánica del café. Por otro lado, los participantes visitaron la finca "El Rubí", que se diferencia por ANZEAS por ser una empresa productora de café orgánico de gestión prevalentemente familiar que comercializa su café prevalentemente en el territorio caldense. El Señor Diego Arias, compartió su experiencia acompañando los participantes en la visita de su finca, ofreciendo una degustación de café y explicando las dificultades enfrentadas en la difusión y comercialización de su café.

La segunda visita de estudio abordó la importante temática de la valorización del patrimonio biocultural y el fortalecimiento de la organización comunitaria y de las diferentes formas de organización y puesta en valor de los recursos naturales y culturales propios del territorio. En particular, se abordó la temática de la importancia de articular una oferta de turismo sostenible que permita visibilizar las riquezas de los territorios y al mismo tiempo preservar su autenticidad en el respeto de los habitantes y del medioambiente. A este propósito en la visita de estudio se recorrió parte de la Ruta del Cóndor donde se está trabajando desde hace 10 años en la elaboración de una oferta integrada de turismo sostenible, manejada por las mismas comunidades a través de estrategias de fortalecimiento productivo, preservación y conservación ambiental y articulación comunitaria. El recorrido completo empieza en el casco urbano del municipio de Villamaría, que colinda con la periferia sur de la ciudad de Manizales, capital del Departamento de Caldas, y sigue hacia el oriente en el área aledaña del Parque Nacional Natural Los Nevados, compartido por los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío y Tolima.

 

Se trata de un proyecto de turismo comunitario impulsado en la cuenca del Rio Claro y la Quebrada de San Julián del municipio de Villamaría y fruto de una alianza público-privada entre la Central Hidroeléctrica de Caldas (CHEC – Grupo EPM), la Corporación para el Desarrollo de Caldas (CDC) con la colaboración de la alcaldía de Villamaría. El objetivo del proyecto es el fortalecimiento empresarial y comunitario con un enfoque de sostenibilidad ambiental y social en las comunidades (veredas y poblaciones aledañas) a través de la formación de redes empresariales y la promoción de la pluriactividad. El turismo comunitario ha permitido favorecer procesos de apropiación del territorio trayendo como resultados protección ambiental, rescate cultural, histórico, generación de tejido social, y mejoramiento de la calidad de vida sin alejar a las comunidades de su principal fuente económica: el campo. Se visitaron tres veredas de las ocho que forman parte de la Ruta. 

Después de un primer encuentro con la Coporación para el Desarrollo de Caldas, un representante de CHEC y el director de turismo de la alcadía de Villamaría, se visitó la Vereda La Paz que nació poco menos de 30 años atrás, después de la erupción de 1985 del Volcán Nevado del Ruiz (la tragedia de Armero) que causó la muerte de más de 20.000 personas y el deplazamiento forzado de sus habitantes. En la actualidad viven en éste vereda alrededor de 35 familias, 3 de las cuáles hacen parte de las familias fundadoras. Durante la visita se tuvo la oportunidad de dialogar con algunos de los habitantes de la vereda, que compartieron su historia y el proceso de adaptación y diversificación de sus actividades económicas que experienciaron después de la tragedia. Como segunda etapa se visitó la Finca el Plan de los Cipas, en la Vereda La Guayana, que representa un importante centro de abastecimiento de productos agropecuarios frescos de la ciudad de Manizales. Los productos más emblemáticos producidos en este territorio son la cebolla, el cilantro, el repollo y las fresas. Entre los productos procesados se destaca la pasta de tomate, el arequipe, queso, yogurt y un especial antipasto agrodulce. En la Guayana se ha establecido la experiencia de Cooproguasan, una cooperativa que agrupa a varios productores agropecuarios de las veredas vecinas de Santo Domingo, Papayal y La Paz. Por último, se visitó la Vereda Santo Domingo, que se dedica principalmente a la producción de hortalizas (aprovechando de dos importantes fuentes hídricas: el Río Claro y la Quebrada La India), repostería y café y se caracteriza por una oferta turística vinculada no solamente con el medio rural, ofreciendo visitas experienciales de conexión con la naturaleza a través de la práctica de la meditación. 

A lo largo de la visita emergió la importancia de una articulación entre sector público, privado y actores comunitarios al fin de lograr el desarrollo de una oferta territorial que sea sostenible y responda a las exigencias de los habitantes rurales. Los procesos de desarrollo territorial que apuntan a la valorización de las riquezas naturales y culturales con un compromiso y apropiación de los propios protagonistas territoriales, son procesos paulatinos que necesitan de acompañamiento y de un involucramiento multinivel de las instituciones del territorio. El caso de la Ruta del Cóndor representa un ejemplo de una toma de conciencia de parte de los mismos actores territoriales del valor de sus activos y de la necesidad de una diversificación de las actividades económicas para poder lograr su puesta en valor y promoción de forma sostenible y escalable. 

El último día del curso fue dedicado a la retroalimentación de las visitas de estudio, durante la cual los participantes tuvieron la oportunidad de analizar los aspectos innovadores, los elementos críticos y desafíos de las experiencias visitadas gracias también a la presencia del vicerrector de proyección de la Universidad de Caldas, Andrés Felipe Betancourth, que dio su aporte compartiendo sus conocimientos y experiencia en el territorio. 


Fotos de Rimisp y Leonardo Granados, Universidad Nacional de Costa Rica. 

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Entrevistas

Miren las video-entrevistas a algunos de los actores territoriales que han presentado su propia experiencia a lo largo de las visitas de estudio. 

 

Miren las video-entrevistas a algunos de los participantes que cuentan su experiencia en la Ruta del Cóndor.

Mire la entrevista de Supía TV a Marta Arosio, investigadora adjunta del Grupo de Trabajo Diversidad Biocultural y Territorios de Rimisp.  

 

Fotos

Revisen el albúm de fotografías en la página flickr de la Plataforma Diversidad Biocultural y Territorios. 

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[1] Con el apoyo de la Gobernación de Caldas, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), la Alcaldía de Supía y el Sistema General de Regalías
[2] El libro resultó ganador en las categorías Libro de Escuela Culinaria y Tema único en los Gourmand Awards, concurso que premia los mejores libros de cocina.

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